Europa, una marca en peligro

Tanto hablar de la marca España (no es para menos con todo lo que se está sabiendo) y resulta que la que verdaderamente está en peligro es la marca Europa. Hace 10 años los europeos, los del norte y los el sur, sentíamos que compartíamos algo importante y viajábamos por el mundo sacando pecho. Hoy son todo recelos, los alemanes piensan que los países del sur vivimos de su dinero y los países del sur pensamos que los alemanes son unos desalmados que quieren nuestra sangre. Supongo que todos tenemos nuestra parte de razón, pero lo que es seguro es que la idea que nos unía se está asfixiando. Y si los europeos no nos creemos nuestra propia marca, ¿cómo se la van a creer los demás?

Cualquier amante del branding diría que una marca tan poderosa se puede salvar, que solo hay que acercarla a las necesidades actuales de la gente, quitarle lo que no necesita (burocracia, intereses financieros, etc.) y potenciar lo mejor que tiene (la democracia, creo yo) para volver a enamorar a sus públicos. Claro que el problema es mucho más grande. ¿O no?

Europe Sinking

Ilustración de Matt Kenyon publicada el 14 de septiembre de 2011 en Financial Times

Bankia, Coca-Cola y “demostrarle a Europa de lo que somos capaces”

Primero, pediros disculpas a los (pocos pero muy grandes) que me seguís porque llevo varios meses sin decir esta boca es mía. Estoy metido en un nuevo proyecto del que espero poder hablaros pronto y no me queda mucho tiempo, ni energía, para el blog. Además he estado haciendo las paces con la profesión, que buena falta me hacía después de 10 años non-stop.

Bueno, al post, que es lo que mola. Bankia. Menos 13.635 millones de euros. Casi ná. La cara que se les habrá quedado a los “Bankeros”, a aquellos que invirtieron en acciones de la entidad y que son ahora un poco más víctimas que los demás en esta estafa global a la ciudadanía española. Ya cuando salió la campaña muchos nos preguntábamos si era inteligente hablar de “bankeros” cuando la imagen de la banca en general no pasaba por sus mejores momentos. Si las cosas acababan yendo bien sería solo una campaña más y si iban mal sería una de esas campañas de publicidad que pasan a la historia y no precisamente por su brillantez. O sea, mucho que perder y poco que ganar. Al final hemos perdido todos menos los artífices de la campaña, los político-banqueros, que una vez más se van de rositas.

No sé qué conclusión extraer si me tengo que centrar en la publicidad y aislarme de la política, de la economía y de la gestión ciega y chapucera que se ha llevado a cabo en España desde que se aprobara la Ley del Suelo en 1998 y los grandes partidos políticos, las cajas de ahorros (con políticos y sindicalistas en sus consejos directivos), las administraciones públicas, por supuesto las inmobiliarias y constructoras, y detrás de ellos un país entero al que engañaron como a pardillos se subieran (nos subiéramos) al carro del ladrillo. Supongo que no puedo aislarme y que lo que quiero decir es que esta campaña es hoy testimonio de hasta dónde ha llegado la falta de sinceridad y de vergüenza por parte de un pequeño grupo de personas que se han creído con patente de corso para vendernos la moto una y otra vez hasta que a la moto ya no le quedaba ni una sola pieza.

Y ahora con la Eurocopa llega una vez más Coca-Cola (una marca que me cae bien, aunque me parece que podía mojarse mucho más y sobre todo hacerlo fuera del tema futbolero) y nos anima a “demostrarle a Europa de lo que somos capaces cuando estamos juntos”. Sí, estaría muy bien. Podríamos demostrarle a Europa que sabemos quién nos ha llevado hasta aquí. Y quitarlos de las juntas directivas, y juzgarlos y obligarles a devolver los sueldos, las indemnizaciones y las jubilaciones millonarias que seguramente suman mucho más que los 400 millones de euros que Mariano Rajoy y Ana Mato esperan ahorrar cobrando algunos medicamentos. Y exigir que se limpie la judicatura para que sea verdaderamente independiente. Y quitar el Senado y las diputaciones. Y replantear la concepción de la política en este país cuyos ciudadanos son sin duda moralmente muy superiores a sus representantes públicos.

¿Qué, alguna marca se anima?